martes, 25 de septiembre de 2007

Era una librería. Pequeña pero muy limpia. Ordenada no, porque ninguna librería lo es. El vendedor era joven, con anteojos y sabía lo que vendía. Los precios eran justos. Los libros en excelente estado. Y en particular me gustaba uno. De tapas verde.
Comenzábamos a charlar sobre él. Era un libro distinto. Se parecía a algo de Joyce, pero no era una copia descarada ni una imitación vergonzosa.
Era un libro distinto, con algo de corrientedelaconciencia.
Sabía que al comprarlo, algo podría suceder.
En un segundo, ya no estábamos en la librería, ahora conversábamos animadamente en lo que al parecer era mi sala de estar.
Hablábamos de autores, de libros fomes y lateros. De colores y sensaciones.
Y miraba en sus ojos profundos, detrás de sus anteojos...
Y recordaba...
hablan con los ojos, las miradas, nada importa alrededor
Tenía miedo, porque sus ojos me hablaban de amor

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